Los Plaguicidas identificados como Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), se desarrollaron con el propósito de controlar las plagas que afectaban los cultivos y los insectos que transmitían enfermedades al hombre. Inicialmente pareció ser una solución eficiente, con el tiempo se encontraron resultados desfavorables, las plagas desarrollaron resistencia a este tipo de sustancias y produjeron impactos negativos a la salud por la presencia de los mismos en los alimentos, el agua y el suelo, debido a su baja degradabilidad.